Acordes de guitarra sonaban. Me resultaban familiares y no sabía de qué, hasta que sonó su voz. La reconocí al momento. Sonaba 'Heartbeats', de José González... Como si de un imán se tratase mi cabezá giró hacia donde sonaba su voz. No esperaba ver aquello. Cientos, más bien miles de pelotas de colores. Poco a poco la pantalla se fue inundando de color. Botaban cuesta abajo, cogiendo velocidad. Una incertidumbre me envolvía. Aquella invasión de color no sabía de donde procedía. Las pelotas caían al son de la melodía. Todas con distintos trayectos pero un mismo destino. Nunca antes una canción y unas imágenes habían logrado captar mi atención tan repentinamente.
Hoy en día, me sigue dejando en las nubes con la música de José González.
Hoy en día, me sigue dejando en las nubes con la música de José González.
















