La vida de estudiante se acabó y la sola idea de empezar a buscar trabajo después de este largo verano hace que se me quiten las ganas, pero sólo por un momento, porque pienso en lo afortunada que soy al haber hecho lo que realmente me gusta desde era una enana.
Después de un vernano intensamente caluroso en el que he viajado, he descansado, me he puesto morena, me he bañado (más bien no he salido del agua), maleta para arriba y para abajo... , visitas, despedidas... y un gran etc, parece que el ciclo se cierra cuando por fin llegas a casa después de 5 meses sin estar en ella y te miras al espejo, con mucha más melancolía, más pasos hacia adelante, más dudas, más miedos, más cosas importantes que nunca…
Empieza una nueva etapa, con otros planes y otras espectativas. Hay días de muchísima niebla en los que es imposible ver nada claro, y hay días en los que luce el sol en el cielo. Hoy es un día de esos en los que después de una noche de lluvia, amanece el sol más radiante que nunca, al fin, después de este largo parón me he vuelto a sentar delante del ordenador con ganas de seguir añadiendo contenidos al blog.
